martes, noviembre 22, 2011

Una historia del Olimpo.

Pareciera ser una nueva revisión bibliográfica de las que nunca suelo hacer. Resulta que les estoy leyendo este libro a mis niñas de 3º básico, y me encontré con la grata sorpresa de que ellas saben más que yo de mitología griega, aún cuando leí bastante sobre estos novelescos relatos. El miércoles pasado nos quedamos charlando largo rato sobre las historias que se desarrollan en el Olimpo y sus intentos por explicar la idiosincrasia humana a través de los actos divinos.

Por ejemplo el amorío entre Gea y Urano. Gea se casa con Urano, y tienen muchos hijos horribles, espantosos: entre ellos hay cíclopes, gigantes, titanes, rayos, truenos, etc. El señor de la casa decide que son tan feos que los manda al inframundo para no verlos. Mami enojada porque papi se fue de copas hasta tarde, toma la decisión de alentar a uno de sus hijos (Cronos) a que mate al padre a relojazos y libere a sus hermanos, misión que cumple con tenacidad y acierto, pero como tuvo un hogar difícil que lo educó en la inseguridad, deja algunos de sus hermanos ahí para que no le arrebaten el puesto que tanto le costó conseguir.

Finalmente papá en el lecho de muerte, maldice al niño diciéndole que sus hijos también lo van a traicionar. Ya grande y tras una paranoia incontrolable por el mismísimo Diacepam, Cronos decide comerse cada hijo que nazca de las entrañas de su esposa, pero ésta, ni corta ni perezosa esconde uno, Zeus (no sé por qué me la veía venir). En vez de dárselo Cronos, le pasa piedra por niño y nuestro dios termina teniendo un almuerzo bastante pesado. Zeus será entonces el que vengue después a su abuelo. Cronos vomita a los niños y todos corren a abrazar a Zeus. The End.

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